¿Cómo puede la tecnología contribuir a prevenir riesgos y proteger la vida de quienes trabajan bajo tierra? Esta pregunta movilizó a estudiantes de Ingeniería de Sistemas, Ingeniería Industrial e Ingeniería de Minas durante la Hackathon UFPS–EISI 2026, una jornada académica en la que el conocimiento interdisciplinario se convirtió en el punto de partida para diseñar soluciones tecnológicas orientadas al monitoreo de las condiciones atmosféricas en minas subterráneas.
La actividad se desarrolló en la Universidad Francisco de Paula Santander (UFPS), sede Cúcuta, como parte de la programación del 8.° Encuentro Internacional de Sistemas e Informática (8EISI 2026). Liderada por el Programa de Ingeniería de Sistemas, en articulación con los programas de Ingeniería Industrial e Ingeniería de Minas, y reunió a estudiantes de las tres disciplinas para responder a un desafío planteado desde el sector productivo regional.
Un desafío empresarial: tecnología para la seguridad minera
La jornada comenzó en el Auditorio Eduardo Cote Lamus con el acto protocolario de apertura y la presentación del reto empresarial, a cargo del ingeniero Juan Carlos Cruz, representante de Carbones ROA S.A.S.
Bajo el nombre “Desarrollo de una aplicación para el control de atmósferas mineras”, el desafío invitó a los participantes a diseñar una herramienta que facilitara el registro, monitoreo y control de las condiciones ambientales en las minas subterráneas, con el propósito de identificar oportunamente situaciones que pudieran poner en riesgo a los trabajadores.
A partir de esta necesidad, los equipos orientaron sus propuestas hacia tres funciones principales:
Monitoreo de variables críticas: registro y visualización de los niveles de oxígeno, gases peligrosos y temperatura.
Alertas preventivas: generación de notificaciones cuando las mediciones superaran los límites establecidos por la normativa minera.
Apoyo a la seguridad: seguimiento de las condiciones ambientales como complemento de los equipos certificados y los protocolos de seguridad de cada operación.
La actividad contó con el respaldo de la Rectoría, encabezada por la doctora Sandra Ortega Sierra; la Decanatura de la Facultad de Ingeniería, liderada por la ingeniera Adriana Rodríguez Lizcano; las direcciones de los programas académicos de las sedes Cúcuta y Ocaña; el Departamento de Sistemas, y los grupos de investigación GIDISOFT, GIA, GI.GEOENERGÍA, GIINGPRO, GIPYC y GRITEM.
Tres disciplinas, un propósito: innovar para proteger la vida
Bajo el lema “Ingenierías que conectan conocimientos, innovan y transforman realidades”, la Hackathon propició un escenario de colaboración en el que cada programa aportó sus conocimientos para abordar el desafío desde diferentes perspectivas.
Ingeniería de Sistemas contribuyó al desarrollo de las plataformas y herramientas tecnológicas; Ingeniería de Minas aportó su conocimiento sobre las condiciones de las operaciones subterráneas y sus riesgos; mientras que Ingeniería Industrial incorporó la perspectiva del factor humano y la seguridad y salud en el trabajo.
Para los estudiantes, la integración de estos saberes y la comunicación entre los integrantes fueron fundamentales para construir una propuesta conjunta. Así lo explicó uno de los participantes:
“El reto se resolvió mediante la comunicación y la experiencia de nuestro equipo. Nuestros compañeros de Ingeniería de Sistemas aportaron un alto nivel de programación para estructurar la plataforma web y sus secciones; desde el área de Minas se integró el conocimiento sobre la organización de la mina, los niveles de riesgo y los diferentes tipos de atmósferas; mientras que desde Ingeniería Industrial enfocamos este avance hacia el factor humano, porque todo este desarrollo busca cuidar a los trabajadores y organizar de mejor manera su salud y seguridad en el trabajo”.
La experiencia permitió a los futuros ingenieros reconocer que los desafíos del sector productivo requieren respuestas que integren diferentes áreas del conocimiento. De esta manera, la competencia trascendió el ejercicio de programación para convertirse en una oportunidad de aplicar la formación académica a una problemática concreta del territorio.
Doce horas para transformar ideas en prototipos
Durante más de doce horas de trabajo, distribuidas entre el Auditorio Eduardo Cote Lamus y las salas de informática del cuarto piso del edificio Aulas Sur (AS), los equipos desarrollaron sus propuestas mediante la metodología de Aprendizaje Basado en Retos (ABR), principios de Design Thinking y técnicas de prototipado rápido.
Con el acompañamiento de mentores académicos y empresariales, los participantes avanzaron por distintas etapas: comprensión y delimitación del problema mediante el Canvas del Reto Minero, generación de ideas, modelado de procesos, desarrollo de prototipos y validación preliminar.
La jornada concluyó con la sustentación de las propuestas o pitch ante un jurado integrado por representantes de la academia y del sector productivo. La evaluación tuvo en cuenta seis criterios:
Pertinencia e impacto de la solución (25 %): correspondencia de la propuesta con el problema identificado, beneficios esperados y posibilidades de aplicación en el sector.
Comprensión y delimitación del problema minero (20 %): identificación de la problemática, sus causas, alcance, actores involucrados y necesidades del entorno.
Factibilidad técnica y operativa (20 %): viabilidad de implementación, recursos necesarios, restricciones técnicas y adaptación a las condiciones reales de operación.
Calidad del prototipo y demostración (20 %): funcionamiento de la aplicación, características implementadas, evidencias de validación y capacidad para demostrar la solución.
Innovación, interdisciplinariedad y aporte TIC (10 %): originalidad de la propuesta, integración de conocimientos entre las ingenierías y aprovechamiento de las tecnologías de la información y las comunicaciones.
Claridad de la presentación (pitch) (5 %): organización de la exposición, precisión técnica, comunicación de resultados y capacidad para responder las preguntas del jurado.
AtmoSmart obtuvo el primer lugar de la Hackathon
Como resultado de este proceso, el jurado reconoció las tres propuestas con mejor desempeño en la competencia. El primer lugar fue para el equipo 10, con el prototipo AtmoSmart; el segundo puesto lo obtuvo el equipo 4, con VIGIA: Vigilancia integral de gases e indicadores atmosféricos; y el tercer lugar correspondió al equipo 5, con MetanoAlertaNS: Tablero web de monitoreo atmosférico y alertas.
Estos resultados reconocen el trabajo de los estudiantes y la capacidad de los equipos para integrar conocimientos de distintas disciplinas en el desarrollo de propuestas tecnológicas frente a los desafíos de la seguridad minera.
Propuestas con proyección académica y empresarial
Más allá de los resultados de la competencia, uno de los propósitos de la Hackathon es dar continuidad a las iniciativas desarrolladas y fortalecer la relación entre la universidad y el sector productivo.
Así lo explicó Judith del Pilar Rodríguez Tenjo, directora del Programa de Ingeniería de Sistemas y líder del comité organizador, quien destacó la importancia de vincular los resultados con los comités curriculares y los grupos de investigación para ampliar el alcance de las propuestas.
“El propósito es continuar el fortalecimiento de la relación universidad–empresa y vincular a los comités curriculares y grupos de investigación para darle continuidad interdisciplinaria a las propuestas. Buscamos que a futuro se conviertan en proyectos de investigación ampliados, proyectos de grado en modalidades como pasantías, prácticas o monografías con revisión exhaustiva del estado del arte, e incluso en iniciativas con financiación externa. Este es un punto de partida fundamental para continuar el trabajo interdisciplinario, no solo entre Ingeniería de Sistemas, Industrial y de Minas, sino ampliándolo a las diferentes disciplinas de la oferta académica de nuestra universidad”, señaló la docente.
De esta manera, la Hackathon UFPS–EISI 2026 propició un encuentro entre la formación académica y las necesidades del sector productivo, al tiempo que abrió nuevas posibilidades para el desarrollo de proyectos de investigación, innovación y cooperación empresarial. Una experiencia que demuestra cómo la articulación entre disciplinas puede aportar soluciones tecnológicas a los desafíos de Norte de Santander y contribuir a una industria minera más segura.
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